Algunas tradiciones populares sobre sexualidad

Por si la Ley y la religión no hubieran sido suficientemente represivas, la sabiduría popular occidental ha perpetuado, debido a la influencia de la tradición, un enorme número de tergiversaciones y equívocos. Lo que resulta aún más sorprendente es que la superstición y la ignorancia no son patrimonio exclusivo de las personas con menor grado de educación.

La menstruación.

Sobre ella existe un enorme número de supersticiones. En el mundo grecorromano, según Plinio, se daban las siguientes creencias: el contacto con una mujer menstruante agriaba el vino, desafilaba la hoja de los cuchillos de acero, oxidaba el bronce y el hierro, hacía que el marfil perdiera su lustre y convertía en estériles árboles y plantas. Si una mujer se miraba en un espejo durante su período, el brillo se apagaba. Si esta mujer se sentaba bajo un árbol, todos los frutos caían al suelo. Los perros que lamiesen sangre menstrual enloquecían, y su mordedura inoculaba un veneno mortal. Todas estas ideas son falsas. Los judíos de Europa oriental siguen creyendo que si las mujeres se acercan a las cosechas durante la menstruación, éstas se estropean. Sin embargo la sangre menstrual durante la Europa medieval era con frecuencia utilizada para combatir los males de la lepra, y en ocasiones llegó a considerarse como un potente afrodisiaco.



Avicena (980-1037 d.C) médico, científico y filósofo, en su obra “Canon de la Medicina” considerada la biblia médica medieval, refería que resultaba útil “mantenerse alejado de las mujeres que dejan caer líquidos de la vulva”. Las posiciones coitales según Avicena podían ocasionar enfermedades. Vemos por ejemplo que en la posición donde la mujer está encima del hombre al momento del coito, podía ocasionar hidrocele (hernia escrotal), flatulencia, úlceras uretrales, ulceras vesicales y dificultad en la salida del esperma".
El tamaño del pene y la vagina.
Muy a menudo se hace corresponder el tamaño del pene con el de la nariz, manos o pies. También suele creerse que los hombres de estatura elevada poseen grandes penes. No existe confirmación científica para estos hechos. Lo mismo se dice de las mujeres, las que tienen boca grande poseen una vagina de gran tamaño. La lista sería interminable, pero veamos algunos ejemplos más: se dice que una mujer cuya vagina permanezca seca durante el coito es sin duda infiel. Las orejas pequeñas son signo de estar en posesión de una cierta aptitud para las prácticas sexuales. Una idea muy extendida, es que cuanto mayor sea el tamaño del pene, más satisfactoria será la relación sexual para la mujer. La armonía sexual poco tiene que ver con el tamaño del pene del hombre, pues la vagina puede normalmente ajustarse al tamaño del pene que la penetra.
Imágenes eróticosexuales relativas a los órganos genitales masculino y femenino, cuyas representaciones son adrede y siempre desproporcionadas y exageradas en relación al cuerpo humano. Cerámica Mochica.
Museo Nazionale Napoli, Gabinetto Segreto, representación del dios Mercurio asociado con Príapo.
La actividad sexual

Desde muy antiguo, se la ha hecho responsable sobre todo cuando es "excesiva", de la aparición de numerosos males, tales como la elefantiasis, ceguera, inflamación de encías, mal aliento, debilidad en las piernas, aparición de numerosas canas en el pelo y, por fin, calvicie. Se piensa que todas las posiciones coitales, excepto la del misionero y demás posiciones estándar, pueden ser en algún grado dañinas y causar diarreas frecuentes. De otro lado la relación sexual ha sido también vista como fuente de efectos benéficos y como terapia para diversos tipos de epilepsias, depresiones y otras enfermedades mentales. Se ha dicho que beneficia a la piel. De la felación se supone, erróneamente, que provoca que los dientes de quien la ejecuta se pudran. Hay también quien cree que si la mujer traga el semen eyaculado le crecerá un tupido bigote.

Aparato para impedir la masturbación. Más bien una tortura, o quizás inventos de mentes sadomasoquistas. Siglo XIX.
La existencia de instrumentos antierección y el “detector de erecciones”, manifestaba la preocupación obsesiva por la masturbación durante el siglo XIX y principios del XX.
Instrumentos antierección que se colocaban en el pene durante el sueño nocturno. s. XIX-XX






Imagen de un burdel: "La vieja lo conduce hasta el agujero que ella había hecho..." Roman de la Violette. Siglo XV.
Aunque la moral dominante ha proclamado los peores males para los lujuriosos, los burdeles siempre han sido un lugar de socialización y de escape de la mojigateria impuesta por la norma y la costumbre.
Corset antimasturbación, ilustración de 1815.
La masturbación.

Ésta se lleva la palma. Se creía que era causa en los varones de los siguientes males: locura, parálisis infantil, reumatismo, acné, ataques de epilepsia, mojar la cama, redondeamiento de los hombros, ceguera, melancolía, impotencia, crecimiento de vello en las palmas de las manos, idiocia, hipocondriasis, tuberculosis, enfermedades varias de la piel, asma y suicidio. En la mujer, de raquitismo, histeria, hermafroditismo, menstruaciones dolorosas, ictericia, calambres estomacales, caída del útero, partos dolorosos y esterilidad (entre otras muchas calamidades). Que se sepa, la masturbación no sólo no produce ninguno de estos trastornos, sino que resulta del todo inocua y beneficiosa tanto desde el punto de vista psicológico como fisiológico. 







Dibujo decimonónico sobre masturbación de Édouard-Henri Avril

Grabado de Michael von Zichy de 1911 de la serie Onanie

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Podéis visualizar el vídeo de la serie sobre los siete pecados capitales dedicado a la LUJURIA

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